13 julio 2009

Para quién?...para mí?no, Para-guay!

Muchas veces donde menos te buscas es donde mejor te encuentras con el tiempo…
Esta semana pasada ha sido de esas que pasan y dejan…Si bien, son un “culo inquieto” y no puedo con mi genio de querer estar trabajando…me he metido a la cocina, con Carolina, la dueña de la casa donde paro y me ha confiado hasta la alimentación de la familia entera….jaja!. Pues un día, me despierto y me pongo a tomar unos mates cuando vi que alistaba sus compras que había hecho en el supermercado, así que agarre mi libro de apuntes, la cámara y a aprender. De hecho terminamos cocinando juntos y me enseñó a hacer un típico plato paraguayo, conocido popularmente como “Soyo”, que vendría a ser el “So`ó iosopy” en guaraní, que significa sopa espesa de carne majada a mortero ya que viene de “so`ó” = carne y “iosopy” = que fue machacada, o pisada.
Es muy bueno para mí, pues voy incorporando palabras en guaraní, puesto que he tomado dos libros de cocina como cabeceras y la mayoría de los platos provienen de esta lengua. Recomiendo “tembi´u paraguai” (comida paraguaya) de Josefina Velilla de Aquino con un recorrido por toda la comida guaraní y también me han prestado una colección de fascículos que venían hace tiempo en el periódico “Ultima Hora”, llamado "Ñande Rembi`u" (nuestra cocina), redactado por Marietta Villamayor, con historias de los platos y descubriendo los sabores autóctonos. La cuestión es que ese medio día, apunte la receta …vi las técnicas y deguste los sabores. Y aunque no suelo hacerlo, la voy a transcribir, pues es algo que me he planteado hace tiempo…esto no es un blog/libro de recetas, sino de todo lo que engloba la satisfacción que me da la profesión a través de descubrir cada cultura, no obstante seria injusto no “untar” de vez en cuando con alguna, estos escritos inexactos. Asi que ahí va el “soyo” acompañado con unas tortillas…

Hacer un aderezo con cebolla, locote (morron verde), ambos en picados (brunoise) y cocinar con un poquito de puré de tomate, añadir agua para que no se pegue y condimentar con un cubito de caldo.
Remojar la carne picada u originalmente cortada y machacada (“iosopy”) con un mortero, en agua fría y añadirle arroz en crudo para que se hinche. Mezclar con el aderezo y cocinar revolviendo con una cuchara de madera (“patulá” en guariní) hasta que este a punto. Añadirle perejil y cebollita de verdeo o cebollín picado, rectificar la sal y por último orégano.
Dejar abundante caldo, ya que a medida que se enfría, el arroz sigue absorbiendo y no debe quedar espesa o cuajada (Ita`y), ya que es menos sabrosa.

Aderezo y el arroz hidratándose con carne molida (sin cocción).

Añadir la cebolla de verdeo y el perejil picados.
Revolver y dejar cocinar.

Por último el oregano.
Para las tortillas, hacer una masa “chiclosa” batiendo huevos e incorporándole la leche, tomar con harina, queso Paraguay desmenuzado, sal y lechuga en tiritas (chiffonade).
Freír en abundante aceite. Se puede añadir cebolla de verdeo en vez de lechuga o sin ninguno de ellos, las más simples.
Desmenuzando el queso Paraguay.

Freir tipo buñuelos.

Tortillas.

Soyo con tortillas...
La historia no termina ahí, pues otro día, estaba yo al sol (mate en mano) y Carolina muy delicadamente me pregunta “no me cortarías un cebolla???”, lo cual derivó que con mucho gusto termine cocinando para toda la familia, ya que además ella estaba de un lado para el otro con la limpieza y el medio día ya se encimaba. Con un par de indicaciones, para no cambiarle todos los gustos, prepare un “pollo Stroganoff a la paraguaya”….ajajja...y me río, puesto que si me viera el ruso “Stroganoff”, para quien ha sido creado este plato, me mataría. Creo alguna vez haber escrito sobre los orígenes de este plato o nombrárselo a mis alumnos, pero la historia más aceptada data de 1890, cuando un chef que trabajaba para el conde Pável Aleksándrovich Stróganov, el famoso general ruso, inventó la receta durante una competición de cocina en San Petersburgo, aunque es muy seguro que las recetas de cocina medievales de origen ruso ya tenían carne sazonada con crema ácida, pero como lo viene haciendo la globalización, las cosas se modifican…para bien o para mal y contra eso, no hay más que saber entenderlo.
"Un poco de aquí, un poco de allá....", he hecho un salpicón por varios sabores recorridos en los viajes y hasta me di un gustito que me remitió a mi paso por Bolivia, sobre todo por La Paz y Copacabana...el "no muy gourmet"...salchipapa!
Pollo Stragonoff...a la paraguaya.
Así fue como en la semana, pase entre sartenes y comidas…pues he dado con una vecina, Marine….que ya nombre en el otro escrito, con un gusto particular por la comida! (“francesa tenia que ser!”) Así que noche a noche…alimentamos nuestra amistad y estomago!
Sopa de verduras.

Fideos "moñitos" con salsa de morrones asados.

Salchipapas, nada que acotar...pero rico, rico es...

Marine, cara de carne!

Berenjenas al horno.

Bife de res, berenjenas asadas y ensalada con aliño oriental (mayonesa, salsa de soja y naranja).

Marine y su "Terrine du Canard aux Ceps" (paté de pato y ceps).

Milanesa de pollo napolitana, aguacate y tomates.

Marine y yo.
Mas allá de la comida, que muchas veces es una excusa para nutrir el alma, he pasado muy a gusto con varia gente que he conocido…de hecho que sacar la vista un poco de los “esquemas y presiones” (impuestos por uno mismo) y salir a divertirse con amigos, escuchar música, etc, me ha hecho muy bien…
Conocí a Julie, Adriá, amigos de Marine de la Alianza Francesa…así que fuimos a escuchar un poco de salsa a “Bohemia”, un bar por un barrio bien lindo llamado “Carmelitas”, cercano a “Villa Mora” también…Allí encontramos a gente bien bacán, como Chiara, una italiana, y varios personajes que se van hilando.
Estas son de las cosas mas lindas cuando “te vas asentando” en un lugar, el armarte de un grupo de gente copada…con buena honda!, pues siempre se comparte el mismo sentimiento…estar lejos de muchas cosas (si se quiere ver así) y cerca de muchas otras nuevas por descubrir…y seguir nutriendonos!!!
Además, como soy yo, es mas que lógico que al amar tanto lo que hago, algunas veces es como que me siento un poco “down” y se que son etapas que hay que vivir, y me las permito…y verdaderamente, me ha hecho muy bien estar rodeado de gente, oídos que te escuchen, de risas que te sacudan, de palabras que te motiven, cuando parece que la batería se acaba. La familia, los amigos, el amor…la pasión, superan cualquier distancia y son disparadores para tener un motivo y accionar…es decir son nuestra “motivación”…

Marine y Julie bailando salsa.

Julie, Chiara y Adriá.

Adriá leyendo las noticias en el taxi, con su humor.

Marine, marine...
Julie y santé! (salud!)

Julie, el palo (pero con el sticker del blog, no se alcanza a ver) y Marine...
En el balcon del dpto de Julie...hamaca paraguaya!

Con Adriá, parecemos "Cirque du soleil"...
Esta semana Julie, se regreso a Francia a visitar a su familia de sorpresa (espero que su familia no lea el blog…jeje), ella es de Normandia, del Canal de la Mancha…y la cuestion fue que fuimos a despedirla a su super departamento, es un 15to piso buenisimo…y cociné para ella, Adriá y Marine. Buena musica, vino tinto y con lo que habia en la heladera hice unos paquetitos de cebolla y carne caramelizada. Con sabores medios del oriente, carne cortada a cuchillo, curry, pasas de uvas…y servida o como “tyra” (acompañamiento) de la infaltable mandioca (yuca), ya que aquí tu vas a comer una empanada y te la sirven con “mandi`ó mimôi” (mandioca hervida).
Cortando carne en la tabla de sapo...
Marine, Adriá, Julie y yo...en la cocina! que raro...

Buena musica, buen vino, amigos y comida...algo más?
De Asunción, mucho que contar, si bien vuelvo a destacar su tranquilidad, sobre todo los fines de semana, pues no parece un capital…Tiene mucho que ofrecer y yo mas por aprender, de hecho que he ido a visitar un instituto de gastronomía muy importante a nivel mundial…hable del Centro Garofalo, a cargo de la señora Sarita Garofalo, quien es la embajadora mundial de la cocina paraguaya y me ha atendido de maravillas, con una humildad notable, una basta trayectoria y envidiables conocimientos. Lo bueno es que he podido hablar con ella, comentarle lo que vengo haciendo y con mucho deseo de poder desarrollar un poco de lo aprendido por aquí y con mas ansias de absorber mucho de su experiencia. Así que como todo hay que esperar…hay que saber esperar, muchas veces. Mientras tanto moverse…sin prisa, pero sin pausa, diría mi padre.

A pesar que el clima aquí esta mas que loco….”y donde no lo esta?”, seria la pregunta, lo lindo es que las tarde soleadas son ideales para tomar mate, sentarse en la plaza y englobar ese momento con buena música. Lo digo con conocimiento de lo vivido y no se si todo el mundo exprime tanto eso que no regala la vida diariamente y muchas veces por estar metido en una vorágine diaria, no sabemos apreciar. "Hay que saber cuando parar…"

Hotel Guarani Esplendor, desde la plaza...


Cae el sol en las calles de Asunción...

Firrrrmesss....

La ciudad de noche...
Al caminar por las calles de Asunción, se pueden encontrar, además de personas que te taladran el oído con el clásico y global: “cambioooooo”, con varios puestitos de artesanía y cosas típicas. Algo cómodo, pero no muy practico para cargar, es la famosa “hamaca paraguaya”, pero destacable, además de las “wampas” (cuerno) para el mate y termos en cuero trabajado, es el “ñandutí”. Es un tejido muy característico de este país, sobre todo de la ciudad de Itaiguá, que según se dice proviene de raíces españolas, derivadas del clásico encaje de Extremadura, compartidas con el “tejido Tenerife” y los guaranies han sabido trabajarlo a la perfección. Es un encaje de agujas, se teje sobre bastidores en círculos radiales, se bordan motivos geométricos o zoomorfos, en hilo blanco o en vivos colores. Su significado es “tela de araña”, por su bien parecido y según la leyenda, los indígenas lo adoptaron de la selva observando la naturaleza. Es admirable ver como lo trabajan, los coloridos de los tejidos, las formas y variedades de cosas que hacen con ellos, desde aretes hasta vestidos y ornamentas.
Al nombrar esto, se me viene a la mente la imagen de mi madre (Teresa), por que ella es una virtuosa tejedora de crochet, también un tejido muy antiguo transmitido de generación en generación y que sin duda hay que ponerle mucha dedicación al hacerlo, contar los puntos, destejer cuando te equivocas, fijar la vista en esas pequeñas agujas, etc. He pasado toda mi infancia viendo grandes cortinados, caminos para mesas, manteles, toallones, etc., que mas de unos han servido para pagarse varias merecidas vacaciones…En fin, una de las tantas cosas que siempre he admirado de mi madre y como es una obra de arte, no podía dejar de mencionarlo.

Wampas, termos, artesanias...

Ñandutí.

Mi madre y uno de sus tejido de crochet...
Siempre quedan historias por contar y muchas mas por vivir, así que…”that's all folks” (”esto es todo, amigos!!!”), jaja!, no!, de verdad..para la proxima prometo unas fotos de algo dulce que acabo de preparar hoy…retomando algo que había hecho varias veces en Perú, MMmmm…rico para untar. Sorpresa!

Dejos besos y abrazos por doquier…con los mejores deseos de bienestar. Saludos y sonrisas…:)

3 comentarios:

Gabriela dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Gabriela dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
mariam dijo...

me encanto todo lo que dijiste de Paraguay... es excelente tu blog... que bueno encontrar gente como vos...ojala te sigas quedandoun tiempo mas... ya probaste el chipa guazu...